miércoles, 18 de abril de 2012

Kafka, la niña y la muñeca



Narra un episodio de la vida de Franz Kafka. Donde se dice que, una mañana Kafka encuentra a una niña llorando. Cuando le pregunta que le pasa, le contesta que ha perdido a su muñeca. Él le responde que no se preocupe porque se ha ido de viaje y que lo sabe porque ella se lo había dicho en una carta.

La niña le pide a Kafka que le traiga la carta. Él le contesta que mañana mismo la traerá. El escritor relata una carta en nombre de la muñeca contándole su viaje y diciéndole que la extraña. Al día siguiente, lleva la carta a la niña que se alegra mucho y le pide otra. Y Kafka otra vez la escribe.

La historia puede sonar sorprendente, demuestra que el escritor no solo supo dar forma a la desesperanza. Si no también era un hombre sensible y compasivo. En el fondo de su pesimismo esencial, la anécdota muestra que había un corazón alerta.  Que era un hombre atento a la posibilidad de salvar a una niña con aquello que mejor conocía: la ficción. La historia no está en ninguna biografía de Kafka pero fue escuchada en una conferencia de Paul Auster que afirma que la historia es cierta, aunque no pudo precisar su fuente. 

El año pasado, visitando la editorial Wagenbach gracias a un amigo Marco Bosshard. Conocí al Señor Wagenbach. Le pregunte si la historia de la muñeca de Kafka era cierta, y él me dijo que sí, y que la fuente de era una actriz amiga del escritor. Pero que la historia no termina allí. Hay un detalle más. Un día, Kafka se cansa de escribir cartas de la muñeca para la niña y le escribe una carta final. En ella, la muñeca le cuenta que se ha casado, que vive feliz con su familia y que ya no podrá escribirle. Y la niña por fin puede estar tranquila. La ficción la ha salvado.

La escritura de El juicio y de Contemplación  en 1912 y sus primeros textos, marcan el aniversario de su corta y prodigiosa carrera que este año cumple cien años. El escritor murió en 1924, un año después de ocurrida la historia de la muñeca. Que algunos lectores la cuentan como parte de su gran obra.


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